Klebsiella pneumoniae

Bacteria Del fr. bactérie, este del lat. cient. bacterium, y este del gr. βακτήριον baktḗrion ‘bastoncito’ 1. f. Microorganismo unicelular sin núcleo diferenciado, algunas de cuyas especies descompone la materia orgánica, mientras otras producen efermedades.

«Klebsiella pneumoniae es la especie de mayor relevancia clínica dentro del género bacteriano Klebsiella, compuesto por bacterias Gram negativas de la familia Enterobacteriaceae, que desempeñan un importante papel como causa de las enfermedades infecciosas oportunistas…»

Esta bacteria se encuentra comúnmente en la naturaleza y entra en el cuerpo por medio de la respiración.

Cuerpo

Contenedor de bacterias

Colaboración entre el ser humano y otros seres, una relación simbiótica necesaria para la vida, una relación entre especies.

Constelación de relaciones eco-sociales en la naturaleza.

Inmunidad vs. resiliencia — Esta relación lleva a pensar en el pasado colonial en territorio amazónico, en aquellos tiempos cuando las poblaciones indígenas se enfrentaban a enfermedades traídas por los colonizadores, incluso deliberadamente. Los colonizadores sabían que eran inmunes a esos virus portados, sin embargo, las personas originarias nunca habían tenido un encuentro con virus similares, portaban con ellos el “mal” que acabó con la vida de muchas personas amazónicas. Al igual las bacterias, cada bacteria pertenece a un ecosistema, donde es parte de un equilibro, cuando ese desequilibrio se sucede es cuando la enfermedad o malestar surge.

Es así que siendo forastera en territorio amazónico y sus relaciones ecosistémicas me expuse a establecer un encuentro con la bacteria comúnmente conocida como Klebsiella pneumoniae. El encuentro se sucedió en algún lugar entre Atalaya y Pucallpa posiblemente en el viaje en el río en Marzo de 2020. Esta bacteria entró en mi cuerpo por las vías respiratorias y se acumuló creando un desequilibrió que desestabilizó el sistema inmunitario a través de graves problemas respiratorios en forma de neumonía crónica. Una neumonía que apareció en vísperas de la llegada de la pandemia Covid 19 a la selva amazónica; estos síntomas similares al virus ocasionaron confusión en numerosas ocasiones.

Las visitas medicas de urgencia, las de control, las de análisis, las de medicación… buscaban encontrar el medicamento y la cantidad del mismo al que la bacteria dejara de ser inmune. Un proceso de dificultades físicas y aprendizaje resiliente, siendo y sucediendo en un ecosistema forastero, cargado de humedad y fuertes lluvias.

El hilo conductor de este proyecto es pensar desde diferentes colectividades, desde formas conjuntas de ser buscando así defragmentar la realidad para repensarla por medio del arte. Así pienso este encuentro.

Encuerparnos, ser cuerpo territorio, sentir el agua que flota. Debido a esta enfermedad, he sido más sensible a los cambios de humedad ya que no podía respirar bien por la densidad de humedad me lleva a sentir desde lo «embodied» a ser más «río». Nunca antes me sentí más cuerpo de agua.

Los ríos y las comunidades en la Amazonía tienen un ecosistema específico, no sólo especies de flora y fauna conviven con ellos, sino bacterias y virus, microorganismos que adoptan formas diversas y que en mi caso atacó mi organismo por los pulmones. Lo invisible pero presente. Encontré un límite de mi resiliencia, algo que quizá la selva tenía que decirme, un mensaje, ese sentir más allá del sentido de la vista y el tacto, el olor y el sabor…. tenía que respirarlo desde el propio pulmón del planeta.

Ser «desplazado» de un ecosistema local a un mundo global provocado por el capitalismo occidental. Somos seres vivos inmersos en una naturaleza compleja, divididos en ecosistemas, y es esa la división que nos protege. El virus Covid 19 paralelamente visibiliza relaciones complejas entre ecosistemas y la necesidad de fronteras humanas para dejar ser a otras especies, otras culturas. «Un mundo donde quepan muchos mundos».

La actuación impositiva sobre otras especies que el sistema ha normalizado nos lleva a reflexionar sobre el camino del «ser naturaleza» que va más allá de conflictos por intereses en los territorio y que además no sólo diezman la biodiversidad del planeta sino que expone al ser humano como se vive en la actual pandemia.

Mientras este proceso físico se sucedía, sucedía el mental y las relaciones con las personas que hicieron lo posible porque yo estuviera acompañada desde la distancia ya que gran parte del tiempo estuvimos en cuarentena domiciliaria. Quiero agradecer a traves de este mensaje a todas esas personas que estuvieron presentes en este caminar y que hicieron que el proceso de recuperación de energía y salida de la selva fuera posible.

Gracias a Puchín, Enver, Edith, Katy, Berna, Arancha, Paco, Tere, Martín, María José, Dayana, Curro, Jorge, Karina, Eric, Flor, Noe, Natalie, Teddy, Karla, Allison, María Mercedes, Álvaro, China, Rossana, Wilmer, Kendi, Leyre, Vero, Caro, Alvaro, Eduardo, Christopher, Alejandra, Santi, Klau, OlgaLu, Miguel y un largo etc. me disculpo si no están todos los nombres que deben estar presentes. Gracias por enseñarme tanto sobre los cuidados, algo que no sólo es un aprendizaje para este proyecto sino para la vida, infinita gratitud.

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Publicado por: SeilaFdzA

Seila Fernández Arconada is a multidisciplinary artist and researcher. Her process-based practice focuses on exploring artistic methods, its boundaries and new social approaches.

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