Debido a la situación compleja de salud agravada por la situación de pandemia actual, he tenido que tomar la difícil decisión de pausar la travesía en el río Amazonas. Esta decisión no es sólo difícil por tener que trazar un camino que no es el río, al menos temporalmente, sino también porque es logísticamente complejo. En la situación de Abril 2020 en Perú la operación de salir del lugar donde me encontraba en la selva era sólo realizable con permisos especiales además de una coordinación necesaria para atravesar el gran número de controles por la situación de cuarentena estricta.
Este relato muestra una selección visual de los varios días de travesía desde la selva amazónica a mi lugar de origen. Varios días divididos en tramos: Pucallpa-Lima, Lima-Madrid, Madrid-San Felices de Buelna.
Durante el camino hubo que atravesar numerosos controles, tanto del ejercito peruano como de la policía de transito además de varios controles sanitarios entre regiones e incluso controles de ronderos. Las inclemencias del tiempo hicieron que en el camino encontraramos varios huaycos (deslizamientos de tierra) que bloqueaban el camino por lo que tuvimos que esperar en varias ocasiones.
Después de un tiempo encerrada en Pucallpa por la cuarentena obligatoria fue muy impactante ver la realidad en la que estabamos inmersxs, mientras las restricciones sanitarias obligaban a estar encerrados para la protección de las comunidades, las personas ya comienzan a no tener suficientes recursos para sobrevivir, de ahí las numerosas colas que se ven en las imágenes, donde a pie de calle muchas personas esperan a cobrar un bono de ayuda gubernamental a personas vulnerables. Muchxs, esperan durante días y días con posibilidad de no cobrarlo por problemas administrativos y/o no estar en listados para dicho proceso.
Le llegada a Lima realmente impresionó, cansados del viaje, «despertamos» abriendo bien los ojos a la luz de la urbe que normalmente está constantemente llena de vida y despierta durante las 24h, pero en este caso la estampa era contraria a esa normalidad, las calles estaban completamente vacías incluidas las grandes carreteras, venas de esta gran ciudad.
Pasados unos días esperando al avión de partida de Perú, fui comunicada que el avión de repatriación tuvo carta blanca y salió desde el aeropuerto del ejercito del aire Peruano en Callao. La llegada al aeropuerto de Barajas mostraba la inexistencia del tráfico aéreo, ya que ese día recibía únicamente ese vuelo, algo que también ampliaba esta «visión pandémica» que me ofreció esta experiencia de retorno.
Añadiría muchas otras letras a este relato, sin embargo, dejaré estas imágenes contar más sobre ese caminar que me obliga a reconducir este proyecto desde estar en el río Amazonas a estar desde la lejanía, al menos y espero, temporalmente.









































