
Continua el proyecto, aunque desde las pantallas busca seguir colaborando con personas en la Amazonía, aunque sin estar presente. Aún con diferencia de 7 horas (Arequipa, Perú) a 5 horas (Belém do Pará, Brasil), este impulso de dialogar desde la distancia sucede desde todas sus limitaciones. Un proceso vital para seguir tejiendo relaciones, aprendiendo y resistiendo.
El territorio de la cuenca Amazónica contiene en sí mismo todos los problemas que el extractivismo voraz de un sistema occidental, neoliberal impone sobre todas las formas de vida y existencia, a su vez siendo un proceso patriarcal que perpetúa el colonialismo desde la época de la conquista, que no descubrimiento.
Es así, que un proceso artístico vinculado al territorio con relaciones tan complejas, no puede olvidar la realidad de la que se inspira, las personas con las que dialoga, las formas de existencia plurales, humanas y más que humanas, etc. para así responder desde la consciencia y honestidad en un espectro artístico multidisciplinar que transita desde la poesía, el análisis y la difusión de problemáticas ecosociales contemporáneas y la implicación en procesos y preguntas transversales a la vida.
Y es así que sigo intentando entender más el río, conocido globalmente como el río Amazonas, pero con infinitos nombres y perspectivas.